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Living together - Combining diversity and freedom in 21st-century Europe [Report of the Group of Eminent Persons of the Council of Europe] PDF DOWNLOAD >>

DOCUMENTARIO DEDICATO DA AL-JAZEERA ALLA LEADER RADICALE EMMA BONINO

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>> Marie Claire


ABSOLUTAMENTE FABULOSAS: EMMA BONINO

Por Lourdes Garzon Lo suyo no es la correcci√≥n ni la ortodoxia ni, mucho menos, el conformismo pol√≠tico. ¬ŅInc√≥moda? Sin duda. ¬ŅIncendiaria? Casi siempre. ¬ŅVisionaria? Quiz√°. No es f√°cil clasificar a Emma Bonino y, a lo mejor, ni falta que hace. La ex comisaria de Pesca y Ayuda Humanitaria del Parlamento Europeo, premio Pr√≠ncipe de Asturias de Cooperaci√≥n, eurodiputada por el Partido Radical italiano, liberal sin concesiones, feminista a millones de kil√≥metros de cualquier estereotipo, 53 a√Īos, se empe√Īa es que lo deseable es posible y lo necesario, razonable. Consignas populistas o desconcentrantes coordenadas macropol√≠ticas que, en cualquier caso, aplica y, a veces, hasta le funcionan. Kalasnikovs Por ejemplo: ¬ŅConsidera que los medios de comunicaci√≥n excluyen a su partido durante la √ļltima campa√Īa electoral? Aparece en las primeras p√°ginas de la prensa internacional, camino del hospital despu√©s de una huelga de hambre de cuarto d√≠as. ¬ŅRecibe los primeros informes preocupantes de la situaci√≥n de las mujeres en Afganist√°n, en 1996, justo despu√©s de que los talibanes tomaran el poder? Vuela a Kabul, irrumpe en un hospital sin luz, sin agua, sin camas, se aventura a una detenci√≥n a punta de kalasnikov, provoca un incidente internacional y consiegue que la ONU cambie sus planes y no reconozca un r√©gimen que entonces parec√≠a el menor de los males para la comunidad internacional. Eficacia o pura demagogia. Sea lo que sea, Bonino est√° acostumbrada a apabullar, a provocar y desconcertar‚Ķ Desconcierta su destartalado, m√≠nimo y compartido despacho del centro de Roma. Provoca reconociendo que a veces se siente cansalda, sola y ‚Äúexprimida como un lim√≥n‚ÄĚ, y, sobre todo, apabulla una particular y enloquencia medida del tiempo que parece haber contagiado a cualquiera que trabaje con ella. ‚ÄúLlega usted demasiado pronto, diez minutos de antalaci√≥n‚Ķ - sonr√≠e su asistente -. ¬ŅPor qu√© no aprovecha para almorzar?‚ÄĚ No es una educada manera de retrasar la cita, sino exactamente lo que Bonino va a tardar en bajar a la cafeter√≠a de enfrente, volver con un diminuito panino de queso y espinacas, tom√°rselo en su mesa de trabajo y comenzar la entrevista, ni un segundo despu√©s de la hora prevista, anunciando que a partir de ahora va a pasar tres semanas al mes estudiando √°rabe en El Cairo. ¬ŅEl Cairo? ‚ÄúBueno, no me mire as√≠. No es Nueva Zelanda, son s√≥lo tres horas de avi√≥n‚Ķ No hay otra manera si queremos entender qu√© pasa realmente en los pa√≠ses musulmanes del Mediterr√°neo. Y, cr√©ame, ahora es imprescindible que los hagamos. Ellos pueden leer nuestra prensa, ver nuestra televis√≥n, nos llevan ventaja. Hace unos d√≠as me entrevist√© con un ministro de un pa√≠s √°rabe. Se lamentaba de que su Gobierno a√ļn tiene mucho que hacer en la defensa de las libertades fundamentales, bla-bla-bla. Unos d√≠as despu√©s ped√≠ la traducci√≥n de una entrevista que publicaba un peri√≥dico de su pa√≠s. Dec√≠a todo lo contrario. Hay que pelear contra este doble juego.‚ÄĚ Bonino tiene pendientes muchas pelas y abiertos mucho frentes. El √ļltimo, una campa√Īa internacional para que la Conferencia de Bonn garantizara la presencia de mujeres en el Gobierno afgano y que apoyaron desde Boutros Ghali o Rigoberta Mench√ļ a la Premio Nobel de la Paz Corrigan Maguire, pasando por el pr√≠ncipe regente de Laos. La idea: sin poder real las mujeres afganas corren el peligro de volver a asfixiarse debajo de sus burkas en cuanto la comunidad internacional mire para otro lado. La cuesti√≥n: ¬Ņtres ministras, en Salud, Educaci√≥n y Asuntos de la Mujer, son ant√≠doto suficiente contra la vuelta del integrismo? ‚ÄúEn Italia tambi√©n tenemos tres ministras. Buoeno, no s√© si la situaci√≥n de Afganist√°n es tan buena como la de Italia o la de Italia tan mala como de la Afganist√°n, pero s√≠ que hace s√≥lo unos meses algo as√≠ resultaba impensable. Es una l√°stima que no lagrara convencer a nadie cuando denunci√© en 1996 que los campos afganos serv√≠an para el cultivo de droga y el entrenamiento de terroristas. Espero que aprendamos la lecci√≥n. No soy una visionaria. Conozco las cuestiones econ√≥micas y geopol√≠ticas y no las desprecio, pero hab√≠a que dar poder a las mujeres para que se defendieran. Ellas han sido las √ļnicas que no han dejado de movilizarse en todos estos a√Īos. En 1998 una mujer cubierta con un burka particip√≥ conmigo en una rueda de prensa en Bruselas. Nunca revelamos su identidad porque habr√≠a sido ponerla en peligro. Era Sima Samar, hoy viceministra responsable de Asuntos de la Mujer. Durante todo este tiempo ha tenido la paciencia y el valor de seguir trabajando en la clandestinidad. Ellas saben mejor que nadie lo que necesitan. Veremos lo que ocurre dentro de diez a√Īos.‚ÄĚ M√°s de diez a√Īos han pasado desde que Bonino comenz√≥ a bombardear al Parlamento Europeo, a la ONU y a cualquiera que quisiera escurcharla con informes tan claros como espeluznantes sobre la ablaci√≥n: 130 milliones de mujeres sufren esta mutilaci√≥n, una pr√°tica habitual en 28 pa√≠ses africanos. ‚Äú¬ŅHemos avanzado desde que comenzamos a trabajar en este tema? S√≠, sin duda. Diez pa√≠ses han declarado ilegal la mutilaci√≥n genital feminina y, lo que es m√°s importante, mujeres que antes la practiban participan en ceremonias en las que entregan sus cuchillos delante de la comunidad. Son s√≠mblos necesarios, porque una cosa es promulgar una ley y otra que la sociedad la acepte. Tampoco creo que la ni√Īa que est√° a punto de ser mutilada mientras hablamos se consuele pensando en nuestras iniciativas. Ver√°, soy impaciente y hay muchas cuestiones que me hacen sentir m√°s impaciente a√ļn: la esclavidud sexual en Camboya, la pena de muerte en Estados Unidos, las lapidaciones por adulterio, que en pa√≠s rico y desarrollado como Arabia Saud√≠ las mujeres no puedan, no ya conducir, sino ni squiera votar‚Ķ‚ÄĚ Un paso atr√°s ¬ŅY en Europa? ‚ÄúMis d√≠as s√≥lo tienen veinticuatro horas, supongo que prefiero ocuparme de situaciones que me parecen m√°s desesperadas. Pero, s√≠, entiendo lo que quiere decir. Hemos acumulado responsabilidades y obligaciones sin cambiar estructuras ni modelos. No siquiera creo que hayamos avanzado demasiado ideol√≥gicamente. Tengo amigas que estuvieron en la lucha feminista de los a√Īos setenta y educan a sus hijos exactamente igual que mi madre me edoc√≥ a m√≠. ¬°No!, mi madre era m√°s abierta de lo que son ellas. Repetimos clich√©s porque la evoluci√≥n no es lineal, siempre va dos pasos hacia adelante y uno hacia atr√°s. En cualquier caos, cr√©ame, estamos mucho mejor que cuando yo empec√© a trabajar en pol√≠tica.‚ÄĚ Cuando lleg√≥ al Parlamento italiano en 1976 ten√≠a 28 a√Īos y era la diputada m√°s joven de Italia. ¬ŅEl camino? Un aborto clandestino y la lucha por la legalizaci√≥n; por supuesto, a la manera Bonino: anunci√°ndolo p√ļblicamente para provocar su detenci√≥n. Todov√≠a tiene colgada en su dispacho la foto de su puesta en libertad, rodeada de desconcentrados carabinieri. ‚ÄúNo fue f√°cil, yo viv√≠a en Bra, un pueblicito de Tur√≠n, y ven√≠a de una familia rural. Pero de alguna forma sirvi√≥ para establecer una mejor relaci√≥n con mi madre, por ejemplo. Entonces supe que ella tambi√©n hab√≠a sufrido un aborto cuando era joven. Ten√≠amos un modelo muy claro. Hab√≠a que casarse y tener hijos. Despu√©s llegaron las mujeres de mi generaci√≥n y crearon el manual de la perfecta feminista. Nadie estaba preparado. El Parlamento italiano ni siquiera ten√≠a ba√Īos para mujeres. Imag√≠nese. Lo √ļnico que se les ocurri√≥ es que podr√≠amos encargarnos de la salud y de la educaci√≥n. Y mis compa√Īeras, curiosamente, aceptaron‚Ķ‚ÄĚ. Marie Cliare Pero usted empez√≥ trabajando en una comisi√≥n parlamentaria sobre la reforma de los servicios secretos italianos. Emma Bonino S√≠. Entonces era ministro de Interior Francesco Cossiga. Recuerdo que despu√©s de mi primera ponencia, que yo hab√≠a preparado con mucha ilus√≥n y mucha pasi√≥n, me envi√≥ una nota: ‚ÄúQuerida colega, hoy estaba usted muy elegante‚ÄĚ. Lo dec√≠a porque era el primer cumplido que se lo ocurr√≠a para una mujer, pero tambi√©n para ponerme en mi sitio. Quiero decrirle con todo esto que ha sido muy complicado crearse un modelo nuevo, una vida propia. Porque a m√≠ no me interesaba ni el que hab√≠a ni el que nos inventamos las mujeres en los setenta. Exitos y elecciones La vida que se ha inventado Emma Bonino incluye √©xitos como que finalmente se creara el Tribunal Penal Internacional para juzgar cr√≠menes de guerra en 1998. Y fracasos como el de haber optado a la jefatura de la Rep√ļblica en 1999, que en Italia se decide en el Parlamento, con todas las encuestas a su favor, y no haber sido apoyada por los grupos mayoritarios, de acuerdo en que su car√°cter resultaba contradictorio. Incluye tambi√©n elecciones, como la de donar el 60% de sus ingresos a su partido o la de no haber tenido hijos: ‚ÄúSimplemente, no he sido capaz de responsabilizarme de alguien durante todo ma vida. Ha sido falta de valor‚ÄĚ. Marie Claire Tampoco se ha casado. Emma Bonino No, no tengo la tolerancia ni la disciplina necesarias para convivir con otra persona. A veces me siento cansada y pienso: por qu√© no te casas con un se√Īor, te tranquilizas y descansas, pero no puedo. No soporto la idea de que alguien vuelva a mi casa por obligaci√≥n, porque tiene su ropa en mi armadio. Siempre cre√≠ que una relaci√≥n consiste en elargirse a diario. Marie Claire Supongo que por eso dec√≠a que a veces se siente sola. Emma Bonino S√≠, llevar un tipo de vida distinta provoca soledad. Ha tenido dos relaciones largas que acabaron‚Ķ, bueno, como acaban todas la relaciones. Marie Claire Mal. Emma Bonino S√≠, son situaciones que siempre sacan lo peor de nosostros mismos. Hay mucha humillaci√≥n, mucho amor proprio herido. Te das cuenta de que quiz√° el problema no es que se cruzara otro se√Īor u otra se√Īorita, sino que la persona con la que estabas, en el fondo, quer√≠a una familia normal, una mujer normal.





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