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Living together - Combining diversity and freedom in 21st-century Europe [Report of the Group of Eminent Persons of the Council of Europe] PDF DOWNLOAD >>

DOCUMENTARIO DEDICATO DA AL-JAZEERA ALLA LEADER RADICALE EMMA BONINO

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MUJERES EXTRAORDINARIAS

Es la √ļnica pol√≠tica europea de prestigio reconocido en todo el mundo; en especial, por su defensa de los derechos humanos. Reci√©n llegada a Egipto con la misi√≥n de investigar el mundo de la mujer √°rabe, Emma explica su lucha a AR. Desde hace mes y medio, la europarlamentaria Emma Bonino vive en la ciudad de El Cairo. ¬ŅSu objetivo? Aprender √°rabe y bucear, por sus propios medios, en esta cultura. Emma pretende llegar a comprender la situaci√≥n de la mujer √°rabe para as√≠ hacer m√°s √ļtil la ayunda internacional. A esta ciudad egipcia nos desplazamos para entrevistarla; all√≠ nos encontramos con una mujer fuerte, entusiasmada, llena de energ√≠a y vitalidad. Su nuevo reto hace que sus ojos, de un azur mediterr√°neo, brillen con un fondo de inteligencia y de much√≠sima comprensi√≥n. Esta clarividencia fue la que, en 1996, le hizo adelantar en el diario italiano Corriere della Sera que la tragedia talib√°n no era s√≥lo un problema de las mujeres afganas, que llegar√≠a a afectar al mundo y as√≠ ha sido‚Ķ La trayectoria de esta mujer de armas tomar es tan interesante como su personalidad apasionada: nacida hace cincuenta y tres a√Īos en Italia, en un pueblicito cercano a Tur√≠n, sus padres, campesinos, no se pod√≠an imaginar que su delgaducha ‚Äúragazza‚ÄĚ temerar√≠a convirti√©ndose en una eurodiputada famosa, observadora internacional en conflictos que atentan contra la Humanidad, y en una de las grandes abanderadas de los derechos de los desfavoracidos, sobre todo, de las mujeras. Emma ejerci√≥ como profesora de ingl√©s hasta su inicio en el mundo de la pol√≠tica, en 1975, a ra√≠z de un traum√°tico aborto obstaculizado por la leyes italianas de aquel tiempo. Desde entonces, forma parte del Partido Radical Transnacional, una organizaci√≥n del Partido Radical Italiano que defiende los derechos humanos. Sentada en un tradicional caf√© de la ciudad, con su sencilla indumentaria y su cara casi lavada (s√≥lo lleva una base y un r√≠mel), sus palabras son fluidas y cercanas. Mientras desgrana cada pensamiento, se interrumpe, hace silencios, me toca las manos, se r√≠e. Es una aut√©ntica luchadora en acci√≥n. Usted vio venir el conflicto de Afghanist√°n ya en 1996‚Ķ Con los talib√°n no hab√≠a nada que discutir; como mucho, intantar hacer algo a nivel humanitario, que aunque no es la soluci√≥n, a veces llega a quien realmente lo necesita. Recuerdo que en el conflicto de Argelia me negu√© dos veces a contribuir con ayundas humanitarias a un pa√≠s que lo que necesitaba, eran soluciones pol√≠ticas. Bien, pues ahora pas lo mismo con Afganist√°n. Lo m√°s importante es que aprovechemos el momento para que lamujer tome responsabilidades polit√≠cas en el pa√≠s, unas funciones que ya ten√≠a en los a√Īos sostenta, entonces hab√≠a tres mujeres ministras. En mi partido, hace a√Īos, creamos una campa√Īa de resistencia para ayudar a la mujer afgana para la que contamos con el apoyo de personalidades tan significativas como Benazir Butto (ex primera ministra paquistan√≠ y primera mujer l√≠der en un pa√≠s musulm√°n) o el pol√≠tico espa√Īol Felipe Gonz√°les. ¬ŅNo le preocupa que el tema de la mujer en Afganist√°n, tan el boga hoy en d√≠a, pase de moda cuando termine la guerra? En 1997 iniciamos la campa√Īa ‚ÄúUna flor para la mujer de Kabul‚ÄĚ con M√©dicos del Mundo. La situaci√≥n afgana era insostenibile: yo fui, como comisaria europea de ayuda humanitaria, con un grupo de periodistas, y las autoridades llegaron al extremo de reteneros para que no inform√°ramos de lo que est√°bamos viendo en los hospitales femininos. Es posibile que ahora todos miren hacia este pa√≠s porque sale en las noticias. A quienes nos preocupamos por los derechos humanos s√≥lo nos queda aprovecharnos de esta moda. Usted pertenece al Partido Radical Italiano. En el mundo de hoy, ¬Ņlo radical no se relaciona con extremismo y violencia? Nada m√°s lejos de la realidad. El partido naci√≥ en 1965, de tradici√≥n italofrancesa. Se trata de un extremismo democr√°tico; en realidad, los radicales italianos son los liberales de izquierdas. Antes era una corriente minoritaria, pero ahora todo el mundo quiere ser liberal. Yo creo que sentirse radical es pretender entrar en la ra√≠z de los problemas con el matiz imprescindible de solucionarlos sin violencia, por eso recogemos firmas o hacemos huelgas de hambre. Es cierto que todo lo extremo se llama radical, pero no queremos perder esa batalla sem√°ntica: ser√°n los violentos quienes tengan que abamdonar esta terminolog√≠a. Con una vida tan compleja como la suya, ¬Ņc√≥mo consiegue usted simplificar? El que tiene una pasi√≥n siempre se complica la vida, es inevitable. Yo nunca me plante√© tener un hijo. Para m√≠ el t√©rmino ‚Äúforever‚ÄĚ (‚Äúpara siempre‚ÄĚ en ingl√©s) es casi imposible, y un hijo es para toda la vida. Adem√°s, a m√≠ no me parece complicado viajar, coger aviones o trenes, me resulta sencillo. Ser√≠a mucho m√°s complicado tener hijos, un marido, un trabajo, un amante para aliviar, hacer la comida todos los d√≠as‚Ķ(r√≠e realmente divertida). Dios m√≠os, yo me querr√≠a morir con ese tipo de vida. Usted es una luchadora. ¬ŅCree realmente que nuestro mundo tiene soluci√≥n? El mundo totalmente arrelgado ser√≠a un aburrimiento. Creo que hay que ir trabajando en las cosas; cada √©poca tiene su desaf√≠o, su lucha‚Ķ El planeta est√° en costante evoluci√≥n. Cada momento tiene cuestiones superadas y otras por superar; eso es lo que me hace sentirme joven a mis cincuenta y tres a√Īos, lo que me hace seguir luchando. ¬ŅY no se cansa nunca de luchar? No, siempre hay un derecho por conseguir porque siempre hay alguien oprimido. Antes, por ejemplo, yo no sab√≠a casi nada de mutilaciones genitales femeninas, pero en los Premios Pr√≠ncipe de Asturias conoc√≠ a una doctora de Sierra Leona y descubr√≠ una batalla muy importante. Siempre hay una causa, una batalla a corto o largo plazo‚Ķ ¬ŅC√≥mo va a la mujer europea? Es diferente en el norte que en el sur. Se nota que las mediterr√°neas hemos llegado m√°s tarde a la pol√≠tica. Aunque hayamos conseguido grandes cosas, a√ļn hay muchas mujeres catedr√°ticas pero pocas que sean rectoras de Universidad. Hay mujeres ministras, pero no de carteras importantes, come Asuntos Exteriores, algo que ya se ha conseguido en los pa√≠ses n√≥rdicos. ¬ŅEn Italia tiene usted el mismo reconocimiento que en el resto del mundo? Mis compatriotas tienen de m√≠ una visi√≥n m√°s completa; yo he trabajado en Italia por los derechos humanos, la justicia‚Ķ Tal vez en Espa√Īa me recuerden porque fui Comisaria de Pecsa, y puede que eso a algunos a√ļn les ponga nerviosos‚Ķ (Pide otro caf√©; est√° tranquila, se podr√≠a decir que relajada y contenta de disponer de tiempo para charlar. Su tel√©fono m√≥vil no para de sonar). Usted abort√≥, nunca lo ha negado. Incluso ha declarado que esa circunstancia le hizo tomar conciencia pol√≠tica. ¬ŅC√≥mo recuerda ese momento de su vida? Yo no sab√≠a nada, ten√≠a que abortar y me encontr√© con una situaci√≥n muy dif√≠cil. Por un lado, las mujeres abortaban, eso era un hecho; por el otro, la ley no lo permit√≠a. Entonces pens√© que era necesario cambiar la ley, por el hecho de que los pol√≠ticos mirasen hacia otro lado ante esta situaci√≥n. En ese momento descubr√≠ el Partido Radical, ellos me eyundaron. Con ellos hice una campa√Īa de desobediencia civil que consist√≠a en mandar un telegrama cada martes a la polic√≠a en el que les dec√≠a que ten√≠an que deternos porque √≠bamos a abortar; los pobres no se atrev√≠an a hacer nada. Es cierto que, muchas veces, las leyes no est√°n hechas para dar felicidad. Pero tener que luchar contra ellas y contra el drama emocional de tener o no tener un hijo es realmente insoportable. Y lo peor es que es la mujer m√°s pobre quien lo sufre. A d√≠a de hoy, ¬Ņse arrempiente de no haber tenido ese hijo? Nunca. A√Īos despu√©s adopt√© a dos ni√Īas. Creo que mi esp√≠ritu materno se calm√≥ con esa experiencia, que por otra parte fue fant√°stica. ¬ŅTiene la sensaci√≥n de que todo el mundo le pide ayda? A veces s√≠; pero cuando explicas que tus d√≠as s√≥lo tienen 24 horas y que adem√°s no puedes hacerlo todo, la gente termina por comprenderlo. No s√© por qu√© me parece que usted debe de asustar a los hombres‚Ķ Tengo una relaci√≥n f√°cil con mis colegas; al menos, en aparencia. Luego, lo que piensen de verdad, no lo s√©. ¬ŅD√≥nde se siente a salvo? Vivo rodeada de gente, en aeropuertos, en campos de refugiados‚Ķpero tengo una casa chiquitita (de la sensaci√≥n de que, en este momento, Emma visualiza su casa all√° en el horizonte); est√° en el barrio de Trastevere, en Roma. All√≠ no trabajo; hay un tel√©fono, pero nada m√°s. S√≥lo con la idea de abrir la puerta y cerrarla detr√°s de m√≠, me siento relajada. Cuando viene alguien que no me conoce mucho, dice que se la imaginaba diferente. Es un lugar donde se encuentra mi yo m√°s profundo, hay mucha madera y todo est√° pintado de blanco, muy ordenado‚Ķes mi refugio. ¬ŅQui√©n es su compa√Īero de viaje? Mucha gente (contesta eludiendo la respuesta), en cada pa√≠s hay gente que me ayuda y ofrece su apoyo. ¬ŅUsted piensa que, tal y como est√° el mundo, se necesitan personas de referencia para tener una esperanza? S√≠, yo necesito a personas, como la l√≠der birmana que est√° confinada en su casa, tan peque√Īita, tan femenina‚Ķpara esos momentos de des√°nimo en los que ya no puedo m√°s y me gustar√≠a colgar mis libros, mis estudios de √°rabe‚Ķ Entonces pienso en gente como ella, con pas√≠on, personas que no se doblegan. ¬ŅUsted es consciente de ser una de esas personas de referencia? No, yo todav√≠a no‚Ķ (es el primer momento de la entrevista en la que Emma titubea ruborizada). Hay personas que ponen como objetivo de su vida tener posesiones materiales; otras, como yo, s√≥lo tenemos el objetivo de ayudar. ¬ŅCu√°l es su pasi√≥n? La pasion por la Humanidad. Yo tengo unas ra√≠ces, tengo una patria, una familia, una tierra‚Ķpero precisamente todo eso es lo que me permite ser ciudadana del mundo. Se dicen muchas estupideces sobre la cuesti√≥n cultural. Desde Siberia a Sud√°frica, la gente tiene la misma exigencia b√°sica, que es lalibertad, vivir en paz, la capacidad de riesgo. Se come, se viste y se baila de forma diferente seg√ļn la cultura de cada pa√≠s, eso es algo muy enriquecedor, pero no somos tan distintos en lo individual. Cuando te dicen que la demostracia es un jugente occidental no llevan raz√≥n, tendr√≠an que ver c√≥mo, cuando das la posibilidad de votan igual que los suecos; saben muy bien lo que hacen con sus derechos. El siglo XXI, ¬Ņes el siglo de la mujer? Quiz√°s, pero debemos seguir adelante haciendo un poco de autocr√≠tica. Cabr√≠a preguntarse si no estamos educando a nuestros hijos e hijas de la misma manera en que nos educaron a nosotras. Usted tambi√©n trabaja intensamente en el tema de la pena de muerte‚Ķ S√≠, es una campa√Īa que estamos haciendo deade 1992 y que est√° empezando a dar sus frutos en Estados Unidos. En China, por ejemplo, est√° peor: no se sabe cu√°ntas son las ejecuciones ni c√≥mo se hacen‚Ķ habr√≠a que abrir un debate mundial sobre este tema. Y en esos pocos ratos libres que usted tiene, ¬Ņqu√© le gusta hacer? Bucear. Me encantan los colores del mar, y el silencio‚Ķuna afeci√≥n opuesta a la vida que hago. Tambi√©n me gusta el sol y mirar el alzul del mar.





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